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LOS VERDES DE COLLADO VILLALBA "EQUO COLLADO VILLALBA"

LA IRRESPONSABILIDAD ESPAÑOLA ANTE EL CAMBIO CLIMATICO

Según un artículo publicado recientemente en El País, los responsables ambientales del gobierno de Zapatero ponen el grito en el cielo cada vez que escuchan que España es la oveja negra climática del mundo por ser el país más incumplidor con sus compromisos de reducción de emisiones de CO2 a efectos del Tratado de Kioto.

       Esta retórica defensiva practicada por el gobierno español sobre las emisiones destructoras del clima, afirma que España está bastante por debajo de la media de la Unión Europea.  En el citado artículo se citan además unas cifras que intentan hacernos ver “lo bajas” que son las emisiones españolas si se analizan per capita anual: 7.6 toneladas de CO2 al año, y si se  comparan con la media europea de emisiones per capita de 10 toneladas, o con la media norteamericana de 20 toneladas. Pero cuestionando estas cifras, y según el Observatorio Español de la Sostenibilidad y en datos presentados hace unos días, las emisiones contaminantes de CO2 per capita en España son muy altas: de 9.6 millones de toneladas, y las de la UE son de 11 toneladas, con una tendencia que apunta hacía una rápida convergencia española con la media europea de emisiones contaminantes.

       En el mismo artículo ya citado, y siguiendo el mismo razonamiento se recuerdan las palabras del Secretario de Estado para el Cambio Climático, el Sr. Aizpiri que afirmaba: "No está escrito en ninguna parte que un mexicano tenga que emitir la cuarta parte que sus vecinos del norte. A largo plazo, un ciudadano chino tiene el mismo derecho a consumir energía y a contaminar que un americano".    

       ¡Que escandalosa declaración de un alto responsable gubernamental de las políticas contra el cambio climático! Cuando se valora desde el cómputo global de las emisiones sobre el planeta y desde el enorme daño biofísico que generan en los sistemas vivientes, lo lógico sería pedir tanto a los chinos como a los americanos que ¡¡dejaran de contaminar tanto!!

       Por tanto, detrás del falaz argumento gubernamental español lo que parece que está realmente en juego son las estratagemas “del mendigante pobre” (en este caso el gobierno español de Zapatero), que reclama llevar adelante las mismas prácticas destructivas del clima que las del selecto club de países europeos, y paradójicamente con ello ponerse también a la cabeza en las políticas ecológicamente más destructivas del planeta. Con esta insensata e inmoral reclamación de “más madera”, se solicitan en realidad más derechos para la destrucción del clima terrestre, algo que por cierto está muy alejado de lo que se cacarea en las campañas mediáticas y electorales, y algo totalmente opuesto a lo que se busca con los compromisos de reducción de emisiones que salieron de Kioto.
       Lo realmente más grave de esta inflada retórica del gobierno español es que oculta y excluye los indicadores ambientales de  la destrucción climática, y para ello utiliza botes de humo como es el argumento de un supuesto desagravio comparativo y social entre países, cuando lo que realidad se quiere es el aumento de las cuotas de emisiones contaminantes. Esta política de Zapatero también ayuda a minar cualquier política global y de responsabilidad colectiva para frenar el cambio climático, y además debilita los argumentos para la inclusión de los países del Sur dentro de las políticas climáticas responsables con la auto-restricción de emisiones contaminantes.

       En definitiva, el gobierno español pone por delante los estrechos y particularistas intereses económicistas del propio estado nación, y al tiempo ignora y elimina por completo los objetivos de supervivencia colectiva que fundan a las mismas políticas de emisiones fruto del compromiso de Kioto: el esfuerzo colectivo por salvar el clima común, por encima de comparaciones estatales, y más allá de las relaciones y acuerdos bilaterales o multilaterales entre estados y países.

       En todo caso, y siguiendo los argumentos empleados por el gobierno español, si realmente se quisiera ser coherente con la lógica comparativa y socialmente justa, España no debería compararse con los países más contaminantes y ricos del planeta, sino con los menos contaminantes, o con la media de emisiones per capita a escala mundial, lo que siempre nos llevaría a la misma conclusión: la necesidad del salto de la rana.

       Tenemos que saltar y salirnos del camino del maldesarrollo emprendido históricamente por el mundo rico, y abandonar su maquinaria autodestructiva. Tenemos que dejar de imitarlo por anacrónico y peligroso, ya que no tiene estación de llegada y está llevando a la ruina la vida en el planeta. Si realmente queremos tener alguna oportunidad de habitabilidad humana en nuestra maravillosa y única casa terrestre, es necesario innovar y crear nuevos itinerarios sin copiar la escalada sin freno ni el mal camino ecológicamente destructivo emprendido por el mundo rico sobre-consumidor. El querer hacer las paces con el clima del planeta nos llevaría a apostar realmente por reducir las emisiones contaminantes en España a menos de la mitad de las actuales.

       Hay que recordar también al gobierno de Zapatero que sus argumentos y sus tímidas políticas ambientales  obvian una realidad tan central y previa como es la de que el actual desorden del clima terrestre es un gravísimo problema que no tiene ni fronteras ni refugios posibles, y que por lo tanto solo puede ser abordado de forma orquestada y supra-nacional. Las políticas ambientales circunscritas a los viejos contenedores estatalistas hoy resultan ser anacrónicas, ciegas, y zombis, porque ni de lejos pueden acertar en las soluciones que la ciudadanía y la continuidad del mundo viviente exigen.

       En lugar de buscar banales excusas por los nefastos resultados y por la falta de compromiso con las exigencias de Kioto, lo que ahora exige la situación española es impulsar  y liderar en Europa la protección del clima y la biodiversidad  mediante ambiciosas y urgentes políticas fiscales y estructurales, que primen la eficiencia y el ahorro energéticos junto a la expansión de las energías renovables. Dejemos ya de lado las coartadas poco convincentes y asumamos nuestra cuota de responsabilidad ante este enorme desafío global que amenaza nuestra salud y supervivencia planetarias.

FUENTE: DAVID HAMMERSTEIN

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